03 febrero 2016

Por qué Apple se desinfla y Alphabet sube como la espuma (y qué significa todo esto)

Eran las diez y media de la noche del lunes -hora española- cuando Alphabet presentaba los datos económicos correspondientes a su último año. Los números hablan por sí solos; beneficios por valor de 16.348 millones de dólares y una subida del 15,6% respecto a 2014. El conglomerado cuya punta de iceberg está coronado por la G de Google se ha convertido en la marca tecnológica con mayor valor de cotización del mundo, destronando a Apple. Durante 2015, Alphabet facturó un total de 74.900 millones de dólares.


Aunque no todo en Alphabet da números verdes, deben de estar contentos. Los resultados -si no incluimos a Google- arrojan unas pérdidas operativas -sin contar con los impuestos- de unos 3.600 millones de dólares, pero a Sergei Brinn y Larry Page no parece importarles mucho. Lo cierto es que Alphabet vale en bolsa una cantidad cercana a los 570.000 millones de dólares, frente a los 535.000 millones de Apple. ¿Y qué ha hecho que este paradigma cambie? Una correcta y oportuna diversificación de su negocio, y unos beneficios brutales de sus servicios más representativos. Pero no se vayan todavía que aún hay más.


Negocios frente a proyectos

En agosto del año pasado, Google anunciaba que su estructura empresarial sería alterada para convertirse en Alphabet. Separaría sus negocios de sus proyectos o, en palabras más llanas, la parte rentable de la no rentable. Y es que, como detallamos arriba, el departamento Other Bets (Otras apuestas) de Alphabet perdió casi 3.600 millones de dólares en 2015. Y es justamente por eso, por llamarse Otras apuestas, que los números del propio Google no están incluidos en esa cifra. Así que los resultados cambian drásticamente si añadimos los 23.425 millones de dólares de beneficio de la G, haciendo que las pérdidas de Alphabet se vuelvan inexistentes.

El buscador del buscador

Y en ese beneficio tiene mucho que ver esa barra de Google que aparece instalada por defecto en todos los teléfonos Android. Las búsquedas a través del móvil, según la directora financiera de Alphabet Ruth Porat, son una de las principales fuentes de ingresos de la compañía, junto con YouTube. La suma de ese binomio da como resultado publicidad. Lo que Porat llama "publicidad programática". Esto es, un algoritmo que programa la publicidad en función de la estela que dejamos al navegar por cualquier producto de Google, desde Gmail hasta YouTube, pasando por Maps o el propio buscador. "Nuestro fuerte crecimiento de ingresos en el cuarto trimestre refleja la vitalidad de nuestra empresa, impulsada por las búsquedas en móvil así como YouTube y publicidad programática", decía ayer la directora financiera.

Perder para ganar

Aunque las "otras apuestas" de Alphabet hayan arrojado un saldo negativo -los ingresos rozaron los 450 millones de dólares, pero no son suficientes-, lo cierto es que los beneficios del conglomerado rondan los 16.350 millones de dólares. Y es que YouTube, Chrome, Maps, Google Play y Android está de enhorabuena: es ahí donde se encuentra el dinero. Ese es el punto fuerte de Alphabet ¿Pero es este sector, el servicios, el que realmente le interesa a Brinn y Page? En agosto del año pasado y según las palabras del propio Brinn, ellos querían "hacer cosas que otros consideran una locura pero que a nosotros nos emocionan mucho". Nada más que decir.



Biotecnología, coches autónomos, lentillas...

Y es que esas cosas "locas" son radicalmente opuestas a las cosas "razonables" que hace Apple. Alphabet sube en bolsa porque su modelo descentralizado y su hidra de ocho cabezas está devorando, literalmente, el mercado. Aunque arrastre pérdidas. Google Ventures, Google Capital y Google X se dedican a actividades tan variopintas como la biotecnología, productos para el hogar, los coches sin conductor, lentillas que eliminan la diabetes o la investigación sobre la longevidad.

Es ahora cuando Brinn y Page recogen los frutos de lo que en 2009 sembraron. Google Ventures se configuró como un fondo de capital riesgo dedicado a financiar empresas tecnológicas emergentes. Google comenzó inyectando 300 millones de dólares al fondo, y terminó subiendo la apuesta hasta los 425 "kilos".

Abierto mejor que cerrado

Unos frutos que también tienen su origen en el 2009, cuando Google decidió liberar el código de su sistema operativo, Chrome. No ha pasado lo mismo en Cupertino. Si por algo se ha caracterizado Apple a lo largo de su historia es por contar, desde la primera versión de Mac OS X, con un sistema de código cerrado. Aunque cuenta con algunos bits en abierto, la realidad es que sería imposible crear un sistema operativo a partir del iOS. A diferencia de Android, claro, que es todo lo contrario.

Bien es cierto que los Maps de Google utilizan un sistema cerrado, monopolizado en gran parte por el Gobierno de los EEUU y en el que se puede espiar el rastro de una persona fácilmente a través del historial de ubicaciones. Pero seguimos pensando que es mejor compartir algo que no hacerlo.

La guerra del futuro: música en streaming

Algo huele a podrido en Apple, especialmente ahora que su principal competidor ya vale más que ellos. Es el resultado de una estrategia que sorprendió a todos el verano pasado. Mientras que la empresa de la manzana mordida lleva primando el diseño de los productos frente a la innovación y la línea de negocio marcada por Steve Jobs frente a la ambición que demuestra Alphabet, el mercado -que en última instancia está encarnado por los usuarios- premia la decisión de un ruso y un estadounidense tomada hace ya medio año.

Ante este panorama, en el horizonte se sitúa un nuevo nicho de mercado, que no es otro que el de la música en streaming. Aunque ya haya otros más especializados, YouTube Music y el nuevo servicio que prepara Apple y cuya carta de presentación será una calidad de sonido "nunca antes vista", anticipan la próxima guerra por ver quién es más grande de los dos.

Bonus track

Además de presentar sus resultados financieros del año pasado, Alphabet ha aprovechado la ocasión para sacar pecho. Lo ha anunciado de pasada, casi por encima, sin incidir mucho en ello. Pero lo cierto es que su servicio de correo, Gmail, ha alcanzado la cifra de los 1.000 millones de usuarios. Al tiempo que en Mountain Views se felicitaban por los resultados y por todos esos millones que utilizan cuentas @gmail.com, otro gigante, WhatsApp, daba a conocer que ya son otros 1.000 millones de personas las que utilizan diariamente la red de mensajería instantánea.

Quizá tenga más mérito lo conseguido por WhatsApp que lo anunciado por Alphabet. Mientras que Gmail ha sido el último de los servicios de Google en sumarse a ese club con más de 1.000 millones de usuarios -antes ya lo hicieron Maps, Chrome o Google Play, entre otros-; WhatsApp salió al mercado después y no pertenece al binomio Brinn y Page, sino al creador de Facebook, Mark Zuckerberg.
eldiario.es

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