01 febrero 2016

Madrid abre a la participación ciudadana los grandes proyectos urbanísticos de la capital

Desde el pasado jueves, todos los empadronados en Madrid mayores de 16 años pueden opinar sobre cómo quieren que sea la futura Plaza de España. Si necesita más zonas verdes, si hay que mejorar los accesos, si tiene que haber más terrazas o si hay que reubicar la estatua de Don Quijote y Sancho Panza. Esas sugerencias serán recogidas luego en los proyectos urbanísticos que se presenten a concurso. Los dos diseños finalistas se someterán votación.

El Ayuntamiento ha puesto en marcha el primer proceso participativo vinculante de Madrid. Es el primero, pero habrá más. Lo coordinan el concejal de Urbanismo Sostenible, José Manuel Calvo, y el de Participación Ciudadana y Transparencia, Pablo Soto, quien prevé una alta participación al tratarse de la primera consulta vinculante.


“Hay que cambiar la manera de hacer el urbanismo en Madrid, y eso necesita procesos abiertos a los que la ciudadanía se pueda sumar y tomar las riendas”, asegura Soto, quien se muestra confiado en que los proyectos finales que se sometan a votación recibirán un importante respaldo ciudadano.

El Ayuntamiento aún no ha definido el montante que dedicará a la reforma, un dato que se incluirá en las bases del concurso internacional para la remodelación de la plaza. Soto destaca que, por primera vez, se publicará la memoria económica de las ofertas que se presenten para que los ciudadanos tengan también en cuenta esta variable a la hora de votar.

La consulta ciudadana para remodelar la Plaza de España abre la puerta a que esta modalidad se utilice en el futuro, y esa es la voluntad de los concejales de Ahora Madrid. “Empezamos a andar un camino, a hacer participación ciudadana. Queremos que sea la nueva forma de hacer el urbanismo en Madrid”.

“Permitir a la gente que haga propuestas y que vote es algo que está muy extendido por otras ciudades, pero en Madrid nunca se ha hecho. Queremos que Madrid no sea un páramo de participación ciudadana”, añade.

Desde Nación Rotonda -la web dedicada a denunciar los desmanes urbanísticos de la burbuja inmobiliaria-, el ingeniero de Caminos Miguel Álvarez reconoce que la consulta ciudadana es un salto hacia delante, aunque cree que para conseguir “el sobresaliente” hay que mejorar una serie de deficiencias.

En su opinión, algunas de las preguntas que incluye la consulta “quedan un poco sesgadas” y no permiten añadir sugerencias. Por ejemplo, cita la que pregunta sobre qué hacer con el aparcamiento subterráneo. “No puedo decir que quiero convertirlo en párking de bicicletas, o cerrarlo porque según nuestro plan de movilidad queremos echar al coche del centro de la ciudad”.

Miguel Álvarez también cree que el tiempo desde el comienzo de la consulta hasta la ejecución de la obras -siete meses- es escaso y responde a que el Ayuntamiento quiere que esté todo terminado antes de las próximas elecciones.

Entiende que hay que tener en cuenta “el ciclo político”, pero cree que hay que anteponer el hecho de cerrar un buen contrato y que la reforma responda a los planes del Ayuntamiento. “Que se acabe cuando haya que acabarlo, sin miedo a que vengan otros y lo cambien”, añade.

Preguntado por este punto, Soto destaca que para él no es fundamental que el proyecto se acabe durante este mandato. “Para mí tiene emoción ver que se lleva a cabo lo que decide la gente, no tanto que los políticos nos luzcamos con esto, no va de eso".

El edil madrileño añade que el proceso de participación ciudadana se extenderá a otras áreas, como los presupuestos de la capital, donde se podrá opinar sobre a qué se destina una parte de esas cuentas.

¿Cómo funciona la consulta?

Para participar hay que estar empadronado en Madrid y ser mayor de 16 años. El primer paso es acudir a la web Decide Madrid y registrarse. También se puede rellenar el cuestionario de manera presencial a través de los registros municipales repartidos por la capital.

Hay un total de 18 cuestiones. La primera es, directamente, si se está de acuerdo con que hay que reformar la plaza. En la propia página web se deja claro que si hay una mayoría de noes a esta cuestión, se suspenderá el proyecto. Las preguntas, destaca Soto, son fruto de las reuniones que se han mantenido con asociaciones, comerciantes, arquitectos, hoteleros y funcionarios

El cuestionario estará abierto hasta el 8 de marzo. A partir de esa fecha comenzarán a elaborarse las bases para el concurso que incluirán como obligaciones los resultados de la consulta ciudadana. Se presentarán las ofertas y tras un proceso participativo, en el que también intervendrá un jurado, quedarán dos proyectos que se someterán a votación. Pablo Soto confía en que para septiembre esté ya listo el nuevo diseño de la plaza.

Para el proceso de decisión, el Consistorio ha incluido en la página web diversa documentación, como estudio de evolución histórica, ambientales o de movilidad. Miguel Álvarez cree que este es uno de los puntos a mejorar, porque esos documentos son “áridos, con muchos datos y lenguaje técnico”. Apuesta porque, para la próxima consulta, se resuman en unas pocas páginas con un lenguaje coloquial.

Un proyecto pendiente desde 2011

No es la primera vez que se plantea la remodelación de la Plaza de España. De hecho, este es un proyecto que Ahora Madrid hereda de la anterior corporación municipal, que lo puso en marcha en 2011 y lo materializó tres años después.

La excalcaldesa de Madrid, Ana Botella, anunció a finales de 2014 las líneas fundamentales de la remodelación del enclave madrileño, que incluía el soterramiento del tráfico en la calle Bailén y la ampliación del párking subterráneo.

El coste se cifró en unos 90 millones de euros a sufragar por parte de las empresas con intereses en la plaza y con el dinero que se conseguiría de la concesión de aparcamiento subterráneo.

También en esa ocasión el Consistorio pidió la opinión de los madrileños a través de la web, aunque se trataba de recoger sugerencias a un proyecto que estaba prácticamente cerrado.


La reforma del edificio España, en el aire

El Ayuntamiento ha puesto en marcha el proceso participativo de Plaza de España con la reforma de su construcción más emblemática en el aire. El grupo Wanda compró el edificio España en 2014 por 265 millones de euros y anunció que albergaría un hotel, un centro comercial y viviendas de lujo.

Pero el proyecto está parado. El principal escollo es la emblemática fachada del edificio. Tan emblemática que el propio Wanda la transformó en el logo de su proyecto. Pero los inversores chinos y el Ayuntamiento difieren en cómo tiene que actuarse sobre ella al acometer las obras.

El grupo Wanda quiere derruirla y volver a construirla piedra a piedra. El Ayuntamiento, apoyándose en la decisión que tomó la Comisión de Patrimonio, dice que no se puede tocar y que las obras se tienen que hacer sin echarla abajo.

A partir de esa discrepancia han empezado a surgir informaciones -nunca confirmadas por el grupo chino- que apuntan a que los inversores van a abandonar el proyecto por las dificultades técnicas. La única información oficial es que lo están “reconsiderando”.

Mientras tanto, el Consistorio insiste en que continúan las conversaciones y en que esta misma semana se ha hecho una nueva propuesta en busca de una solución intermedia al problema de la fachada.
eldiario.es

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