30 noviembre 2015

La policía disuelve con gases lacrimógenos la manifestación por el clima en París

París sigue en estado de emergencia y este domingo había una prohibición expresa de manifestarse, pero ello no ha impedido que miles de personas comenzaran a formar desde la mañana una cadena humana reivindicativa en la víspera del arranque de la cumbre sobre el cambio climático (COP21). 

La hilera se ha extendido a lo largo de varias avenidas y bulevares del este de la ciudad, desde la simbólica plaza de la República hasta la plaza de la Nación, dos puntos separados por unos tres kilómetros. A primera hora de la tarde, un buen número de furgones policiales ha irrumpido en el punto de partida de esta manifestación alternativa a la inicialmente programada y ha desalojado a los manifestantes con cargas y gases lacrimógenos.


Algunos resistían pacíficamente y de la mano rodeando la estatua de Marianne. Según Libération, un grupo de personas ha empleado objetos del memorial a las víctimas contra los agentes de policía. También centenares de zapatos que se habían colocado en la plaza para simbolizar a todos los que no habían podido manifestarse. Hay 100 detenidos, informa France Press. 


Entre las imágenes que ha dejado la mañana muchas pancartas que reclamaban una acción determinada de los responsables políticos para contener la subida de las temperaturas y para que haya solidaridad con los países más pobres para hacer frente a la necesaria adaptación a los efectos del cambio climático.

Attac, una de las asociaciones organizadoras de esta acción alternativa a la multitudinaria manifestación inicialmente programada, insistió en que no quería renunciar a que se pudieran conocer durante la COP21 las voces discordantes de la sociedad civil. "Queremos manifestar la voz de una sociedad responsable" que sabe "lo que tenemos que hacer hoy para responder al desafío climático", explicaba la portavoz de Attac Francia, Géneviève Azam, en declaraciones a "iTélé". Azam está convencida de que "los Estados por sí solos no podrán dar el impulso necesario" para los cambios que hacen falta.

La imagen más bella de la jornada se ha podido tomar esta mañana. La plaza de la República amanecía copada de zapatos que representaban a las personas que querían pero no pudieron manifestarse por la prohibición derivada del estado de emergencia. La ONG Avaaz, promotora de la acción, consiguió reunir más de 10.000 zapatos. 



Entre esos había un par del papa Francisco, que había querido también marcar un gesto de proximidad con los que se vieron privados de marcha, y de exigencia con los negociadores de los 195 países implicados en la COP21, que se abre esta tarde con discusiones técnicas y debe continuar hasta el 11 de diciembre.
eldiario.es

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